
El grupo de nuestro amigo Van Halen siempre añadía una cláusula a sus contratos, la cual es conocida hoy en día como "la cláusula de Van Halen": en el backstage debía haber un bol lleno de M&M-s, con todos los de color marrón retirados. En caso de no cumplirse dicha condición, podían cancelar la actuación en cualquier momento por contrato y cobrar como si la hubieran ofrecido el espectáculo con normalidad.
Puede parecer una locura caprichosa de un músico excéntrico queriendo dar la nota, pero en el fondo, el bueno de Van tenía una buena argumentación para la misma: si se cumplía con el punto de los M&M-s del contrato, podía estar seguro de que la organización había sido estricta y minuciosa con el cumplimiento del resto de condiciones del mismo. Era una medida de "prueba".
Esto me ha recordado a un profesor vaguísimo con fama de no leer nunca los exámenes. Mil veces me morí de ganas de aplicar la cláusula de Van Halen (a mi manera) poniéndole entre las líneas de mi respuesta mensajes prueba como "tienes una barriga lamentable" o "deja de mirar la playboy mientras corriges mi examen, panzudo". Pondría la mano en el fuego a que habría salido ileso...

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